La crianza respetuosa requiere cuatro pasos:

Si eres padre, sabrás que la paternidad es una tarea difícil.

Puede resultar casi imposible encontrar el equilibrio adecuado entre disciplina y castigo, imposición y estímulo.

Y puede ser aún más difícil hacer todo esto manteniendo la relación con tu hijo y dándole la seguridad de que se le quiere.

Sin embargo, hay algunas medidas sencillas que puede tomar para mejorar la relación con sus hijos y fomentar un mejor comportamiento en ellos:

Paso 1: Conocer la diferencia entre disciplina y castigo.

  • Disciplinar es enseñar y guiar, castigar es hacer daño.
  • Disciplinar es corregir el comportamiento, castigar es hacer sufrir al niño.

En otras palabras:

La disciplina consiste en enseñar a tu hijo cómo puede superarse; el castigo le proporciona una experiencia que recordará durante años (y probablemente no en el buen sentido).

Esto significa que, cuando castigue a su hijo, debe asegurarse siempre de que entiende por qué su comportamiento ha sido incorrecto, para que no vuelva a repetirlo en el futuro.

Si se limita a castigarle sin explicarle por qué está mal o cómo afecta a los que le rodean -incluido usted mismo-, tendrá problemas más adelante, cuando esos recuerdos empiecen a aflorar en épocas estresantes como la adolescencia o la edad adulta, ¡cuando los niños más necesitan orientación!

Paso 2: Utilizar el refuerzo positivo.

  • Refuerce el buen comportamiento.

     

  • Recompense el buen comportamiento con una golosina o un elogio.

     

  • No utilice recompensas para sobornar a su hijo para que haga algo que no quiere hacer.

     

  • Por ejemplo, si su hijo no quiere comerse las verduras, no le dé un postre si se las come de todos modos; en su lugar, elógielo por probar algo nuevo y por intentarlo de nuevo la próxima vez; de este modo, estará fomentando su confianza y le ayudará a sentirse capacitado en lugar de manipulado por usted para comer algo que no le interesa en ese momento (lo que puede hacer que se sienta resentido).

     

  • Lo mismo ocurre con otros comportamientos positivos: en lugar de prometer caramelos si limpian su habitación sin que te lo pidan primero (y luego no cumplirlo), céntrate en elogiarles cuando guarden sus juguetes sin que te lo pidan (o incluso ofréceles algún caramelo como premio añadido).

Paso 3: Permite que tus hijos cometan errores.

  • Permita que sus hijos cometan errores.

     

  • No tengas miedo de dejarles que prueben cosas y fracasen, aunque sea algo que a ti no te gustaría que hicieran.

     

  • Por ejemplo, si no quieres que tu hijo monte en bicicleta sin ruedines porque podría caerse y hacerse daño, permítele practicar con una bicicleta con ruedines para que se acostumbre antes de quitarle los ruedines por completo (y aumentar así el riesgo de lesiones).

     

  • No les castigues por cometer errores o por probar cosas nuevas, sino que aprovecha estas oportunidades para educarles y hacerles crecer.

Paso 4: Prepárate para las consecuencias.

Una vez que hayas decidido aplicar una consecuencia, prepárate para las consecuencias de tus actos.

Si decides castigar a tu hijo por gritar a su hermano, probablemente se sentirá frustrado y enfadado; pero si eso es lo que necesita para aprender cómo debe tratar a los demás, ¡que así sea!

Es importante que los padres recuerden que los niños experimentan muchos cambios a medida que crecen.

Es posible que no siempre tomen buenas decisiones ni entiendan por qué hacemos las cosas como las hacemos, y a veces esas malas decisiones pueden acarrear consecuencias, como la expulsión de los aparatos electrónicos o la retirada temporal de privilegios hasta que el comportamiento mejore (o empeore).

Pero siempre que los padres sean coherentes y apliquen las consecuencias cuando sea necesario, esto ayudará a enseñar a los niños lo importante que es para todos los implicados que todos sigan las normas en lugar de hacer lo que les plazca en un momento dado sin pensar en lo que podría pasar más adelante porque entonces tampoco habrá consecuencias…

Ser padre no es un trabajo fácil, pero puedes hacerlo de forma que construyas la relación con tu hijo y le hagas sentirse querido y seguro.

Una de las partes más difíciles de la paternidad es saber que tu hijo no eres tú. Aprenderá a su manera y a su ritmo. Intente ser paciente con él, incluso cuando parezca que no está aprendiendo lo que usted quiere que aprenda.

Además, ¡recuerda que todo el mundo necesita tiempo para sí mismo, para poder descansar y relajarse después de un largo día con niños!

Conclusion

Ser padre no es una tarea fácil, pero puede hacerse de modo que la relación con tu hijo crezca y se sienta querido y seguro.

Los cuatro pasos de una crianza respetuosa son:

1) Conocer la diferencia entre disciplina y castigo

2) Utilizar el refuerzo positivo

3) Permitir que tus hijos cometan errores

4) Estar preparado para las consecuencias.


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