¿Por qué debemos cambiar nuestra forma de obtener energía para salvar el clima?

Todos sabemos que el problema del cambio climático es grave.

Pero, ¿hasta qué punto? Si no actuamos ahora, en sólo 12 años podríamos haber calentado el planeta 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, un umbral que podría causar daños irreversibles a la vida en la Tierra.

Eso significa que se acabaron los osos polares y los arrecifes de coral. Significa que se acabaron las selvas tropicales y los casquetes polares.

Nos enfrentamos a una amenaza existencial si no cambiamos las prácticas energéticas lo suficientemente rápido, y ya no se trata sólo de los osos polares: el aumento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos afectarán a millones de personas en todo el mundo durante generaciones a menos que cambiemos nuestro modo de actuar ahora.»

La energía es la clave de nuestro futuro.

El sistema energético mundial está en crisis.

Es la clave de nuestro futuro, pero también está causando daños medioambientales y poniendo en peligro el clima.

Tenemos que cambiar nuestra forma de utilizar, producir y consumir energía si queremos garantizar un planeta sano para nuestros hijos y nietos.

No se trata sólo de una cuestión para políticos o científicos; cada uno de nosotros debe comprometerse activamente con la sostenibilidad cambiando su comportamiento en casa, en el trabajo o en la escuela.

La eficiencia energética puede conseguirse con acciones tan sencillas como apagar las luces al salir de las habitaciones, ¡algo que todo el mundo puede hacer!

Pero no estamos cambiando la energía lo suficientemente rápido.

Consumimos mucha energía.

En Estados Unidos, utilizamos unos 100 cuatrillones de BTU (o quads) al año, es decir, ¡100 millones de billones de BTU! Es más de 20 veces la energía que consume África en un año.

Puede parecer mucho, pero no es suficiente para mantener el ritmo de crecimiento de nuestra población y nuestra economía.

Si queremos seguir viviendo como los estadounidenses de hoy -viajando en coche o en avión en vez de a pie o en bicicleta; duchándonos con agua caliente después de hacer ejercicio en el gimnasio; viendo la tele en pantallas planas en vez de leyendo libros-, en 2050 necesitaremos aún más energía.

¿Pero cuánta más? ¿Y de dónde vendrá?

Tenemos que cambiar la forma en que usamos la energía y consumirla de forma más sostenible.

Para salvar realmente el clima, tenemos que cambiar nuestra forma de utilizar la energía y consumirla de forma más sostenible.

Tenemos que utilizar la energía de forma más eficiente: Llevamos años utilizando combustibles fósiles sin pensar en cuánto cuestan ni en cómo afectan al medio ambiente.

Pero si queremos que nuestro planeta siga siendo habitable a largo plazo, tenemos que empezar a pensar en estas cosas ahora.

Podemos hacerlo instalando nuevas tecnologías en casa (como paneles solares) o cambiando nuestros hábitos para no malgastar tanta electricidad como antes; por ejemplo, apagando las luces cuando no se utilizan las habitaciones o bajando la calefacción cuando no hay nadie en casa durante los meses de invierno.

También necesitamos personas en todo el mundo que comprendan lo importante que es para todos los habitantes de la Tierra vivir hoy de forma sostenible mañana, ¡aunque esas personas no sean todavía de países desarrollados como el tuyo!

Eso significa pasar de los combustibles fósiles como el carbón y el gas a fuentes renovables como la energía eólica y solar.

La energía renovable es el futuro.

Es mejor para el medio ambiente, para su bolsillo e incluso para su salud.

También significa deshacernos de prácticas sucias como la quema de residuos, la deforestación y la sobrepesca.

  • Deforestación: El mundo pierde unos 15 millones de hectáreas de bosque cada año, sobre todo debido a la tala, la agricultura y la degradación del suelo.

     

  • Sobrepesca: Los océanos del mundo se están vaciando de peces a un ritmo alarmante. Entre 1950 y 2010, las capturas mundiales pasaron de 6 millones de toneladas anuales a 91 millones de toneladas anuales, lo que supone un aumento de más del 500%.

     

  • Incineración de residuos: La incineración de residuos sólidos libera a la atmósfera contaminantes tóxicos como mercurio, dioxinas y furanos que pueden dañar la salud humana.

     

  • En algunos casos también puede generar electricidad, pero esto tiene un gran coste en términos de daños medioambientales causados por las emisiones liberadas a la atmósfera durante su funcionamiento (por ejemplo, cenizas que contienen metales pesados).

Es mucho lo que está en juego: si no actuamos ahora, en sólo 12 años podríamos haber calentado el planeta 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, un umbral que podría provocar daños irreversibles a la vida en la Tierra.

El cambio climático es el resultado de la actividad humana, principalmente de la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo.

Las emisiones resultantes han elevado la temperatura global en 1 grado centígrado desde la era preindustrial, y se espera que siga aumentando si no actuamos ahora.

El umbral de 1,5 grados centígrados fue acordado por líderes de todo el mundo en la Cumbre del Clima de París de 2015 en respuesta a la preocupación por los daños irreversibles para la vida en la Tierra si seguimos a este ritmo: aumento del nivel del mar, fenómenos meteorológicos graves cada vez más frecuentes e intensos (como los huracanes), desaparición de ecosistemas debido al aumento de las temperaturas… y la lista continúa.

Es mucho lo que está en juego: si no actuamos ahora, en sólo 12 años podríamos haber calentado el planeta 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, un umbral que podría causar daños irreversibles a la vida en la Tierra.

Tenemos que actuar ya para salvarnos del cambio climático

Ha llegado el momento de actuar.

Tenemos que cambiar nuestro sistema energético y reducir las emisiones de carbono para salvarnos del cambio climático.

Cuanto más esperemos, más difícil será resolver este problema.

Las repercusiones de no actuar son demasiado grandes: la subida del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos y el aumento de las sequías podrían convertirse en algo habitual en todo el mundo si no actuamos ahora.

Conclusion

Tenemos que cambiar la forma en que utilizamos la energía, y tenemos que hacerlo rápido.

Es mucho lo que está en juego: si no actuamos ahora, en sólo 12 años podríamos haber calentado el planeta 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, un umbral que podría causar daños irreversibles a la vida en la Tierra.


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